JARDINES, A VECES BOTÁNICOS

Me encanta la naturaleza, pero también la ciudad. Disfruto de paseos sobre el asfalto y de jardines tan inteligentemente construidos que al entrar en ellos siento que he llegado a un oasis. Oasis de olores, sonidos, sensaciones y descubrimientos. Conocer especies botánicas sería imposible de otro modo.

Recuerdo un jardín que me impactó hace muchísimos años. El JARDÍN EXOTIQUE DE MÓNACO. Su localización lo hace totalmente distinto. Las especies se encuentran ancladas en una pared vertical de la ciudad. Andar por él es literalmente subir y bajar escaleras. Allí, cientos de diferentes cactus y crasas habitan fácilmente por las temperaturas y el sustrato. Fue inaugurado en 1933 pero durante los años 60 se formó su Centre Botanique. Sus empleados se dedican a la conservación de la colección, y al envío de miles de sus semillas cada año de a más de cincuenta países.

El OXFORD BOTANICAL GARDEN es uno de mis favoritos. Quizá tenga que ver lo exótico que me parece. En mi ciudad apenas llueve y allí ocurre todo lo contrario. Visitarlo en primavera es increíble. Este es el botánico más antiguo de Reino Unido y uno de los más antiguos del mundo. Fue fundado en 1621 junto al Christ Churt College. Está compuesto por muchas zonas para albergar una amplísima diversidad de especies. Pueden ser visitados varios invernaderos que recrean ambientes como el alpino; el de palmeras; el árido con cactus; el bosque nuboso donde crecen helechos y carnívoras… pero el más emblemático es el que contiene un estanque con lotos y especies híbridas. La Universidad de Oxford trabaja reproduciendo especies en peligro crítico de extinción.

Sólo cien minutos de tren me separan del REAL JARDÍN BOTÁNICO DE MADRID. Para mí una visita a la capital no es diez si no lo visito aunque no lo recorra entero. Me encanta pasear y fotografiar la zona de vides, la terraza de bonsáis… pero sobre todo los invernaderos tropicales. Me gusta grabar las orquídeas cuando los nebulizadores se ponen en funcionamiento. Este jardín publica dos diarios anualmente. Cuenta los proyectos e investigación y descubrimientos que realizan sus investigadores. En su página web pueden descargarse la gran mayoría de ellos. La vida cultural de este jardín es muy dinámica: ciclos de cine, exposiciones, charlas en la biblioteca… todo imperdible.


Y hoy, por último, quiero escribir sobre el JARDÍN BOTÁNICO DE VALENCIA. Allí realicé las clases prácticas de la asignatura de Paisaje. Durante seis horas a la semana en 4º de Bellas Artes pinté muchos de sus pasillos y muchas más especies. Pasé frio las húmedas tardes de otoño e invierno, mientras aprendí que la luz y los colores cambiaban más rápido que lo que yo tardaba en mezclarlos en mi paleta. El calor de la primavera me hizo buscar cobijo bajo sus árboles monumentales para seguir pintando óleos sobre tabla. Le guardo un especial cariño por todo lo que allí aprendí de paisaje y de la vida. Es un jardín donde no tengo una zona favorita.me gusta en su totalidad y sigo redescubriéndolo cada visita. Suelo ir a fotografiar especies para mis cuadros, sé que siempre será una fuente de inspiración inagotable. Lo curioso es que hasta que dejé de pintar allí no supe que me dedicaría a lo que alguien puede llamar Arte botánico.

 

a Toñi.

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